Arquitectura SALAMONE

  • RECORRIDO SALAMONE


    Circuito urbano
    Inmensas se elevan en la vasta pampa las obras del arquitecto e ingeniero Francisco Salamone.
    A mediados de la década del ’30, Salamone, proyectó y dirigió estas obras que se destacan dentro de la arquitectura de la ciudad.
    Imbuidas del espíritu del Art Decó este genial creador dejó su huella en nuestro pueblo: la Municipalidad, la Plaza principal, el matadero, la portada del cementerio, el Corralón municipal y la Delegación de la localidad de San Jorge. Todas estas obras fueron declaradas patrimonio cultural del distrito. En Laprida, las obras de Salamone, aún prestan el mismo uso para el cual fueron concebidas. Impactantes por su monumentalidad, las obras nos invitan a un recorrido que nos introduce en la historia. Aquí, una breve descripción de cada una de ellas y su desarrollo arquitectónico, con pasajes extractados de Francisco Salamone, “Reconocimiento Patrimonial a su obra”.

    La Municipalidad
    En pleno corazón de la ciudad, frente a la Plaza Central, con su torre enfrentada, y más alta aún, que la torre de la Iglesia, se encuentra el edificio del Palacio Municipal, que fue inaugurado en 1939. En él, se concentra: despacho del Intendente, y oficinas del Departamento Ejecutivo; y en la planta alta el Concejo Deliberante.
    Desarrollado a partir de una simetría axial, este edificio organiza interiormente la distribución de las dependencias y la fachada se remarca con la presencia de la gran torre del reloj, que junto con elementos verticales de hormigón en las alas laterales le otorgan ritmo y proporción a la composición. El hormigón, la mampostería y el característico zócalo de piedra, conforman las cualidades constructivas y estructurales de la obra. La escala monumental y la altura de la torre, hace del edificio un referente urbano. La singularidad formal y expresiva del Palacio Municipal sólo es comparable con la particular “fuente-macetero” ubicada en el centro de la Plaza Pedro Pereyra.

    La Plaza Central
    Ubicada entre la Avenida San Martín, la Avenida Pereyra, y las calles Ramón Santamarina y Carlos Pellegrini, la Plaza Central Pedro Pereyra, en su concepción arquitectónica se organiza a partir de una doble simetría axial con dos ejes ortogonales que dividen a la plaza en cuatro cuadrantes. Los caminos principales son rectos y están tratados con solados. En su intersección se destaca la fuente macetero, jerarquizando el centro geométrico de la plaza. El resto del equipamiento, diseñado por Francisco Salamone, bancos y farolas, se distribuye proporcional y simétricamente en los cuatro cuadrantes. Los caminos curvos de granza configuran áreas de permanencia de cada uno de los cuadrantes contenidos por cercos vivos. La plaza cuenta con una variedad de especies vegetales, principalmente coníferas.


    El Cementerio
    Enhiesta y contundente; sobrecogedora, se levanta esta obra que ni bien se sale del casco urbano se divisa entre los árboles ubicados en los laterales del Acceso Sur de la ciudad. Diseñado en 1936, la composición de la planta responde a una asimetría axial, que se refuerza con la centralidad marcada por la forma circular del vestíbulo, flanqueado por otros espacios desde donde se despliegan sendas alas correspondientes a los nichos. Esta simetría se repite en la imagen de la fachada principal, caracterizada por sus componentes expresionistas como el cono central que apunta a la gran cruz y dos conos laterales. La cruz, se recorta sobre el plano con “rajas” que junto con los plegados refuerzan la verticalidad. Merece especial atención la escultura del cristo cuya estética “hierática” responde a la exigencia de Salamone para concialición con el conjunto arquitectónico. Demanda interpretada por el escultor Santiago Chièrico, de reconocida trayectoria nacional e internacional. El hormigón, la mampostería y el característico zócalo de piedra, conforman las cualidades constructivas de la obra. Implantado exento en un entorno de carácter rural, el Portal del Cementerio se presenta en escorzo al final del camino que conduce a la planta urbana de Laprida, cuyo trayecto se encuentra arbolado flanqueando el camino vehicular y la ciclovía, lo cual ofrece un recorrido de calidad paisajística. Una gran superficie de maniobras y estacionamiento da marco al sector del acceso. El cementerio se destaca no sólo por su contraste en el entorno rural, sino también por su singularidad formal, simbólica y expresiva. El Portal del Cementerio fue restaurado en el año 2006.


    La Delegación de San Jorge
    Esta es otra de las obras en la que el Ing. y Arq. Francisco Salamone adoptó el estilo neo-colonial. De similares características al Corralón Municipal.

    El Corralón Municipal
    Obra también ejecutada por Salamone, en 1937. Este edificio es uno de los ejemplos, en el cual el ingeniero y arquitecto adopta un estilo neo-colonial. En la actualidad en este edificio funciona la Carrera de Música Popular, y a partir del año 2013, la extensión de la carrera de Periodismo Deportivo de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.


    El Matadero
    Construido por Salamone en 1937/38, el Matadero pertenece a la serie de mataderos pequeños, es decir, con una sola cadena de producción, al igual que los de Tres Lomas, Pellegrini, Guaminí, Saldungaray y Vedia. En estos edificios, el espacio principal está constituido por la sala de faenas en la planta circular, a la que se adosan los cuerpos de servicios complementarios. La composición general responde a un orden simétrico que se refleja en la organización de la fachada, la simetría se rompe con la incorporación de la torre tanque, que posee un remate de gran plasticidad geométrica.

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